El noble amor de Jesús nos empuja a llevar a cabo grandes empresas y nos mueve a desear siempre lo más perfecto. El amor, de suyo impetuoso, tiende hacia las cumbres, y no consiente que las cosas rastreras los detengan aquí abajo.
(...) No hay nada más dulce que el amor; nada más fuerte, nada más alto y sublime; nada más vasto, ni más delicioso ni más cumplido; no hay nada mejor en el cielo ni en la tierra. Como que el amor nació de Dios, y por eso no puede descansar más que en Dios, elevándose por encima de todas las cosas creadas.
El que ama corre, vuela y está poseído de la alegría; es libre y nada ni nadie es capaz de retenerlo en su carrera. (...)
Tomás de Kempis
No hay comentarios:
Publicar un comentario